Nerea Cenoz

Pautas para todas las patologías

Lo que para algunas personas resulta una alimentación equilibrada, para otras puede no serlo. Cada individuo tiene unas características determinadas: un peso diferente, una talla, edad, una complexión física…, cada uno desempeñamos un trabajo diferente e incluso tenemos un carácter distinto. Y si a todo esto le sumamos una enfermedad, aún somos más individuales.

Con una alimentación adecuada para cada persona podemos conseguir que la mayoría de los trastornos mejoren notablemente, aliviar dolores y mejorar la calidad de nuestra vida.

Es importante ser consciente de que no hay prisa. Estos cambios han de ser progresivos, que la persona los vaya asimilando y se vaya adaptando poco a poco, que los tome como suyos propios y que sienta las mejoras en su cuerpo.

  • niveles alterados de: glucosa, colesterol, transaminasas, bilirrubina, triglicéridos, ácido úrico, hierro
  • problemas digestivos (aftas, hernia de hiato, escasez de jugos gástricos, mala digestión, gastritis, úlcera gastroduodenal)
  • problemas intestinales (estreñimiento, diarreas, colon irritable, crohn, gases)
  • enfermedades en aparato locomotor (osteoporosis, artritis reumatoide, artrosis)
  • hepatopatías
  • problemas respiratorios (bronquitis, asma)
  • alergias alimentarias (celiaquía y otros)
  • patologías del corazón (angina de pecho, infarto de miocardio, arritmia, insuficiencia cardiaca)
  • alteraciones en el metabolismo (hipoglucemias, diabetes, gota)
  • alteraciones en las arterias (arteriosclerosis, hipertensión arterial)
  • otros